20 cuentos absurdos y un adiós desesperado – Lorenzo Chaparro (Físico)

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Circula por internet una anécdota (no se sabe si cierta o no) sobre el grave accidente que sufrió una anciana mientras iba por la calle leyendo su smartphone, al caer, de improviso, en una zanja abierta por el Ayuntamiento. Convendrán conmigo que esta historia, completamente absurda, por un lado puede provocar la carcajada y por otro resultar muy trágica, según como se mire. 
El libro 20 cuentos absurdos y un adiós desesperado, produce idénticas sensaciones. En algunos casos, lo absurdo de los relatos conduce al lector a la carcajada o, al menos a la sonrisa, y en cambio, en otras ocasiones, no sin cierta acidez y sorna, los relatos nos llevan al efecto contrario: al drama, a la cruda realidad representada en la anécdota de la anciana hospitalizada debido a la grave caída en la zanja. 
En este libro los relatos resultan chocantes, imprevisibles y sorprendentes, y hacen pensar un poco sobre lo absurda que es la vida en ocasiones.
Lo único que se puede contar de Lorenzo Chaparro (Madrid, S. XX) es que escribe desde que un día descubrió que disfrutaba con ello, intentando a lo largo de los años publicar sus escritos. Sin conseguirlo, por supuesto.
Proverbialmente hablando, hay tres cosas que un hombre debe hacer antes de enfrentarse a la muerte: tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol. Pero si al hijo no se le educa, al árbol no se le riega y el libro no se publica, será como si no hubiéramos hecho nada.
El autor confiesa que le hubiera gustado educar muchos árboles, publicar muchos hijos y regar muchos libros. Pero no ha sido así, lo único que puede decir desde el punto de vista literario, es que su biografía comienza ahora.
Ya habrá tiempo para los hijos y los árboles.

Descripción

Circula por internet una anécdota (no se sabe si cierta o no) sobre el grave accidente que sufrió una anciana mientras iba por la calle leyendo su smartphone, al caer, de improviso, en una zanja abierta por el Ayuntamiento. Convendrán conmigo que esta historia, completamente absurda, por un lado puede provocar la carcajada y por otro resultar muy trágica, según como se mire. 
El libro 20 cuentos absurdos y un adiós desesperado, produce idénticas sensaciones. En algunos casos, lo absurdo de los relatos conduce al lector a la carcajada o, al menos a la sonrisa, y en cambio, en otras ocasiones, no sin cierta acidez y sorna, los relatos nos llevan al efecto contrario: al drama, a la cruda realidad representada en la anécdota de la anciana hospitalizada debido a la grave caída en la zanja. 
En este libro los relatos resultan chocantes, imprevisibles y sorprendentes, y hacen pensar un poco sobre lo absurda que es la vida en ocasiones.
Lo único que se puede contar de Lorenzo Chaparro (Madrid, S. XX) es que escribe desde que un día descubrió que disfrutaba con ello, intentando a lo largo de los años publicar sus escritos. Sin conseguirlo, por supuesto.
Proverbialmente hablando, hay tres cosas que un hombre debe hacer antes de enfrentarse a la muerte: tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol. Pero si al hijo no se le educa, al árbol no se le riega y el libro no se publica, será como si no hubiéramos hecho nada.
El autor confiesa que le hubiera gustado educar muchos árboles, publicar muchos hijos y regar muchos libros. Pero no ha sido así, lo único que puede decir desde el punto de vista literario, es que su biografía comienza ahora.
Ya habrá tiempo para los hijos y los árboles.

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